El Senado de México dio luz verde a la controvertida reforma arancelaria impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que impondrá desde el 1 de enero de 2026 cuotas de entre el 5% y el 50% a más de 1.400 productos importados de países asiáticos sin tratados comerciales, como China, Corea del Sur, India, Vietnam y Tailandia. La medida, que modifica la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, representa un «muro arancelario» diseñado para corregir desequilibrios comerciales y generar ingresos fiscales en un contexto de desaceleración económica, aunque genera alertas sobre posibles alzas de precios para los consumidores.
La iniciativa, presentada hace seis meses por el Ejecutivo, afecta importaciones por 52 mil millones de dólares —el 8.3% del total de 2024— y abarca 17 sectores clave, desde autopartes y textiles hasta juguetes, cosméticos y siderurgia. El objetivo es pavimentar el terreno para la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) en 2026, que mueve más de 800 mil millones de dólares anuales, y contrarrestar el déficit comercial con China, que alcanzó los 120 mil millones de dólares este año, seis veces más que en 2006.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, celebró la aprobación como un paso para «proteger la industria nacional y fomentar la soberanía económica», destacando que la Secretaría ahora tiene herramientas para regular importaciones y asegurar insumos competitivos. Sin embargo, la oposición cuestiona el impacto en la producción y el bolsillo de los mexicanos. «Esto no es protección, es un golpe a industrias dependientes de insumos baratos, como el juguete o el automotriz», advirtió Alejandra Barrales, senadora de Movimiento Ciudadano, quien votó en contra.
El trámite legislativo, completado en apenas tres días entre cámaras, avivó tensiones. Morena y el PVEM sumaron 60% de cambios al proyecto original, pero el Partido del Trabajo (PT) se abstuvo por su afinidad con China y temores a complicar la adhesión de México a los BRICS. PAN y PRI optaron por la abstención, mientras Movimiento Ciudadano rechazó la iniciativa. Marko Cortés, líder panista en el Senado, denunció un «albazo» que evade comisiones y carga al Legislativo decisiones ejecutivas: «Sheinbaum lava las manos; esto elevará precios y ahuyentará inversiones».
Ricardo Sheffield, morenista, defendió la reforma: «China se ha pasado de rosca con México; el déficit es una locura que exige respuesta». Cristina Ruiz, del PRI, citó al exsubgobernador del Banco de México Gerardo Esquivel para criticar el riesgo de espantar inversión privada, esencial para la estrategia de Sheinbaum.
Los nuevos aranceles gravarán productos antes exentos o con tasas del 5-25%, elevándolos hasta el 50% en casos como maquillaje labial, prendas de seda o vehículos. Expertos estiman ingresos indefinidos para el fisco, pero advierten inflación en sectores vulnerables. La medida, que entra en vigor en semanas, podría reconfigurar el comercio asiático-mexicano, pero enfrenta escrutinio internacional en el marco del T-MEC.










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