El sábado, cuando las calles de Uruapan olían a cempasúchil y copal, un comando irrumpió en la plaza principal y descargó ráfagas de fusil contra el presidente municipal Carlos Manzo, de 42 años, justo al concluir el desfile del Día de Muertos. El edil cayó fulminado frente a cientos de familias; uno de los atacantes fue abatido por su escolta, pero el resto huyó en motos.
La presidenta Claudia Sheinbaum compareció este lunes y lanzó un ultimátum: “No habrá refugio para nadie: ni para el gatillero, ni para quien dio la orden”. Ordenó al Gabinete de Seguridad federal tomar el mando auxiliar de la Fiscalía michoacana y prometió a la viuda e hijos de Manzo “justicia sin pausas”.
En el mismo mensaje, Sheinbaum enterró cualquier tentación bélica: “La guerra contra el narco fue el error que llenó de fosas a Michoacán. Nosotros usamos cerebro: inteligencia, carpetas de investigación y programas sociales que quiten reclutas a los carteles”.
El general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de Defensa, deslindó a los ocho escoltas: “Los eligió personalmente el alcalde; eran gente de su confianza”. Aun así, la Sedena revisará sus teléfonos y cuentas bancarias por si existió traición interna.
Solo tres semanas atrás, el 8 de octubre, Manzo había enviado una carta desesperada al secretario Omar García Harfuch y a la propia Sheinbaum: “No retiren a la Guardia Nacional; apenas llegaron y ya se van”. La súplica quedó sin respuesta formal hasta hoy.
García Harfuch contraatacó con datos: “El sicario muerto llevaba una sudadera con logotipo de hotel; las cámaras lo grabaron en tres puntos distintos la noche previa. En 48 horas tendremos nombre, apodo y cártel”. Confirmó que se reforzará la presencia federal, pero “con bisturí, no con martillo”.
En Uruapan, la rabia se desbordó: vecinos quemaron llantas en la avenida principal, cerraron el mercado y colgaron mantas: “Basta de alcaldes asesinados”. Es el tercer munícipe michoacano ejecutado en lo que va del sexenio; ninguno de los casos anteriores tiene sentenciados.
Fuentes de inteligencia consultadas por esta agencia señalan que la pugna entre dos facciones locales por el control de la ruta del aguacate y el puerto de Lázaro Cárdenas estaría detrás del atentado. Los nombres de los grupos se reservan para no entorpecer la captura.
Por ahora, Uruapan guarda luto y barricadas. El cuerpo de Carlos Manzo será velado esta noche en el palacio municipal que juró proteger.










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